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Santa Margarita María Alacoque

Toda la vida de Margarita María es una filigrana del amor de Dios, que la eligió como discípula predilecta de su Corazón, y no obstante ese amor, no la eximió del sufrimiento, sino que como a su Hijo único, quiso asociarla a su pasión hasta configurarla con Él y hacerla viva imagen suya. Por eso, su trayectoria vital está entramada de gozos y a la vez, de incomprensiones, obstáculos y dificultades de todo tipo.

 

22 de julio de 1647

Margarita Alacoque nace en Vérosvres (Francia)

25 de julio de 1647

Recibe el bautismo. Desde muy niña experimenta la obra de la Gracia en su alma.

Hacia 1652

Hace voto de castidad en el momento de la consagración de la Misa, con el deseo de ser toda de Dios.

11 de diciembre 1655

 

Muere su padre. Comienza una etapa especialmente difícil para la familia. El sufrimiento la abre al amor de Cristo y de los demás.

1656

Recibe la primera Comunión en las clarisas urbanistas de Charolles.

1657-1661

 

Padece una extraña enfermedad que la inmoviliza y de la que cura milagrosamente por intercesión de la Virgen. Después vive una etapa en que se debate entre el mundo –es alegre, atractiva, varios jóvenes la piden en matrimonio…- y la llamada de Dios.

1669

 

Es confirmada y añade a su nombre el de “María”, por su devoción a la Virgen. Conserva ese nombre como religiosa y por él es venerada como santa.

20 de junio 1671

 

Entra en el Monasterio de la Visitación de Santa María de Paray-le-Monial. Escucha que el Señor le dice: “Aquí es donde te quiero”. Ha elegido esta Orden por ser toda de la Virgen María. Margarita Tiene 23 años.

25 de agosto de 1671

Recibe el Hábito.

6 de noviembre de 1672

Hace la profesión perpetua. Desde entonces y hasta su muerte tiene el privilegio de gozar de la presencia de Jesús de una manera distinta a la que había experimentado hasta ese momento.

27 de diciembre de 1673, comienzos de 1674, junio de 1674 y junio de 1675

Las cuatro principales apariciones de Jesús mientras Margarita está adorándole en la Eucaristía. Él le muestra su Corazón:

©    “Mi divino Corazón de tal manera se abrasa en el amor a ti y a todos los hombres, que ya no lo puedo contener y quiero, por tu medio, manifestarlo a todos…”

©     “El divino Corazón se me presentó en un trono de llamas… con la llaga adorable, rodeado de una corona de espinas significando las punzadas producidas por nuestros pecados, y una cruz en su parte superior…”

©     “Me descubrió las maravillas de su Amor” Jesús le dice: Al menos tú dame el placer de suplir la ingratitud de los hombres”. Le pide la comunión en los primeros viernes de mes y la Hora Santa.

©     “He aquí este Corazón que tanto ha amado a los hombres y que no ha perdonado nada hasta consumirse para testimoniarles su Amor y en reconocimiento no recibo de la mayor parte sino ingratitud…”

Marzo de 1675

Encuentro providencial con san Claudio de la Colombière, S.I. que confirma la veracidad de sus revelaciones.

1678:

El Señor le dice: “Quiero que me sirvas de instrumento para atraer los corazones a mi amor”…  “Te constituyo heredera de mi Corazón”.

1684:

La M. Mª Cristina Melin la escoge como Asistente (subpriora). Lo será también desde 1687 hasta su muerte. Prueba de la confianza que su comunidad tiene en ella

Otoño 1684:

Recibe la gracia del matrimonio espiritual. El Señor le invita a asociarse a su vida en la Eucaristía.

31 de diciembre de 1684

Es nombrada Maestra de Novicias, encargada de formar a numerosas jóvenes en la vida y espiritualidad visitandinas

20 de julio de 1685

Pide a sus novicias que se consagren al Corazón de Jesús, lo que provoca recelos en la comunidad.

20 de junio de 1686

Once meses más tarde, unánimemente y con alegría, la comunidad festeja al Sagrado Corazón en el día pedido por Él mismo.

31 de octubre de 1686

Pronuncia el voto de perfección.

2 de julio de 1688

La Virgen confía a las visitandinas y a los jesuitas la misión de propagar la devoción del Corazón de Jesús

17 de octubre de 1690

Muere Margarita María; va a abismarse en el Corazón de Jesús: “¡Qué dicha amar a Dios, qué dicha!, ¡amad a este Amor, pero amadle con perfección!”

18 de septiembre de 1864

Es beatificada por Pío IX

13 de mayo de 1920:

Es canonizada por Benedicto XV

 

 

 

 

 

 

La Guardia de Honor y Santa Margarita Ma. Alacoque:

 

LA GUARDIA DE HONOR CUMPLE PLENAMENTE LO QUE EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS PIDE A SANTA MARGARITA MARÍA ALACOQUE

                                       

El Sagrado Corazón a Santa Margarita: «Tengo una sed ardiente de ser amado y honrado en el Sacramento de mi amor, y no encuentro casi a nadie que responda a este deseo mío».

Los Guardias de Honor que rodean el Sagrario, están allí en ese puesto como centinelas, relevándose de hora en hora, para cumplir su misión, a la cual están convocados en estos términos: «Al principio de la Hora de Guardia, los Socios van en espíritu al puesto de Amor, el Sagrario. Allí ofrecen a Jesús sus pensamientos, sus palabras, sus penas, sus acciones; y, sobre todo, el deseo que sienten de consolar a su Corazón con su amor».

 

El Sagrado Corazón a Santa Margarita: “Tengo contento y gusto en ver mi amor honrado bajo la forma un Corazón de carne. Deseo que esta imagen se exponga en público, para conmover por éste medio el corazón insensible de los hombres y atraerlos a mi amor”.

 

La Guardia de Honor ha realizado completamente este deseo del Corazón de Jesús. Los Cuadrantes de la Obra, en cuyo centro destaca la imagen del Corazón traspasado, se hallan esparcidos y expuestos por toda la tierra. A la vista de este Corazón, multitud de corazones alejados han sido atraídos al amor de Jesús.

 

En otra ocasión decía el Salvador a su humilde confidente: «Quiero formar en torno de mi Corazón una corona de doce estrellas compuesta de mis más fieles y queridos siervos».

 

Y, en efecto, doce estrellas están dispuestas en torno del Cuadrante de la Guardia de Honor; y bajo cada una de ellas los nombres de sus siervos, se agrupan alrededor del Corazón de Jesús, formándole la corona de que hablaba a Santa Margarita.

 

Nuestro Señor se complacía en anunciar su reinado de amor por el culto de su divino Corazón: Le decía a la Santa de Paray: «Reinaré a pesar de los esfuerzos que hagan mis enemigos para oponérseme». Y Santa Margarita María repetía con una seguridad invencible: «Sí, reinará a pesar del infierno y sus esfuerzos; esta seguridad me transporta de alegría».

 

La aparición de la Guardia de Honor no sólo hace presente el Reinado de Amor, sino que lo publica, confirma y propaga de muchos modos.

 

Más aún, dice Santa Margarita María: «Un día me mostró el Salvador la devoción a su Sagrado Corazón, bajo la figura de un hermoso árbol que tenía sus raíces en nuestro Santo Instituto, y del que quería que las hijas de la Visitación distribuyesen los frutos con abundancia».

 

La Guardia de Honor ofrece, no sólo este hermoso árbol a las miradas de los Socios, sino «las hojas de este árbol, que deben sanar las naciones», y las distribuye a los cuatro vientos bajo la forma de sus Billetes apropiados a todas las condiciones de la vida. Especialmente son distribuidos los primeros viernes de cada mes.

 

Santa Margarita María Alacoque exhortó a los devotos del Sagrado Corazón a llevar la imagen de él sobre su propio corazón.

 

La Medalla de la Guardia de Honor responde a este deseo de la Santa de Paray-le-Monial. Lleva de un lado el Cuadrante con el Corazón de Jesús y en el otro lado el Calvario en el que Jesús está en la cruz con la primera Guardia de Honor: la Santísima Virgen, la Magdalena y San Juan.

 

El Corazón de Jesús: “En el Huerto de los Olivos es donde yo he sufrido más que en el resto de mi Pasión, viéndome en una abandono total, cargando con todos los pecados del mundo. Es por eso que te pido que hagas una Hora Santa de 11 a 12 de la noche del jueves anterior al primer viernes”.

 

La Hora Santa, que le pidió Nuestro Señor, está aconsejada a los Guardias de Honor. El Manual indica el método para hacerla. Puede ser ante el Santísimo Sacramento o trasladándonos allí en espíritu.

 

El Sagrado Corazón de Jesús dice a Santa Margarita: “Te pido comulgues todos los primeros viernes de cada mes para reparar, en cuanto sea posible, los ultrajes que recibo durante el mes en el Santísimo Sacramento del altar”.

 

“Yo te prometo en el exceso de mi misericordia de mi Corazón, que mi amor todopoderoso concederá a los que comulguen los primeros viernes durante 9 meses consecutivos, la gracia de la penitencia final, que ellos no morirán en mi desgracia y sin recibir los Sacramentos y yo seré su asilo seguro en la última hora.

 

La Guardia de Honor responde a este deseo, procurando que sus miembros se preparen a esta Comunión reparadora y a los ejercicios que en honor del Sagrado Corazón de Jesús se practican los primeros viernes de mes.

Centro Nacional para la República Mexicana de la Archicofradía de la Guardia de Honor del Sagrado Corazón de Jesús.
Campana No. 47 Col. Mixcoac, México, D.F. C.P. 03910