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Sor María del Sagrado Corazón de Jesús
María Ana Constance nació el 28 de octubre de 1825, en Besançon (Francia) en una familia de comerciantes muy creyentes, formada por 8 hijos. Ella era de carácter tímido y muy atraída al recogimiento. En la iglesia de Notre Dame hizo su primera Comunión el día 20 de abril de 1836. En la tarde de este día pidió a Dios nunca hacer malas Comuniones.
A los 13 años la colocaron en un pensionado de religiosas mostrando su piedad hacia la Eucaristía y hacia la Santísima Virgen. En ese tiempo cayó en sus manos un libro sobre el Sagrado Corazón que le hizo gran bien y la inició en la vida espiritual. Vuelta a su hogar tuvo la certeza de que pertenecía solamente a Dios; sin embargo, su Director espiritual y su propio padre no pensaban igual que ella y éste último dijo: “si tú te haces religiosa moriré de pena”.
Un año después el 14 de octubre de 1841, a la edad de 16 años, se encuentra casada con el Señor Thieulin de 28 años de edad. Esta unión no es feliz, entonces ella busca su fuerza en la piedad. Cada día asiste a la Santa Misa y reza el Oficio de la Santísima Virgen, quedándole un solo consuelo de esta etapa dolorosa de su vida, el haber llevado a su marido a las prácticas cristianas.
El 26 de julio de 1846 el Señor Thieulin murió, por lo tanto ella quedó viuda de 21 años, y libre para entrar en un convento. Su prima Madame Morel la puso en contacto con el Monasterio de la Visitación de Bourg.
El 26 de julio Constance ve a Monseñor Devie y este prelado le dice: “La devoción especial que vos tenéis al Sagrado Corazón de Jesús, me hace ver claramente que es en la Visitación donde Dios os quiere y no en otra Orden”.
El 28 de julio la pretendiente Constance es admitida al Postulantado. El 23 de noviembre de ese mismo año revistió el Santo Hábito de la Visitación, con el nombre de Sor María de Sagrado Corazón.
EN la fiesta de la Preciosa Sangre (primer viernes de mes), hizo su Profesión Solemne y ese día, escribe ella más tarde, sentía vivamente que mi Esposo quería que yo fuera su Víctima de Amor para desagraviar su divino Corazón.
Después de un poco tiempo de consolaciones vino la cruz con sufrimientos físicos y morales, ante los cuales su única respuesta era un Fiat generoso. El 22 de septiembre de 1860 se ofrece como Víctima al Sagrado Corazón y está persuadida que su ofrenda ha sido agradable al cielo: su salud se deteriora, la tuberculosis se declara, sigue un curso y para lo cual no hay ningún remedio humano; la muerte es segura.
La Hna. María del Sagrado Corazón cuando ya había cumplido sus 70 años de edad, tuvo un gran consuelo al ver elevada a Archicofradía de la Guardia de Honor por el Papa León XIII la obra que ella había fundado, la cual se estableció en muchas naciones de Europa y América.
El 4 de abril de 1901 aniversario de su Profesión religiosa la Hermana María del Sagrado Corazón recibió innumerables felicitaciones de muchos Monasterios de la Visitación y miembros de la Guardia de Honor, reconociéndola como la estimada y muy querida Fundadora de la Guardia de Honor que tanta gloria había dado al Sagrado Corazón.
Su salud precaria de siempre se agravó y el pensamiento de su fin próximo ocupaba su alma. El primero de agosto de 1903 sus fuerzas se debilitaron visiblemente, pero a la invitación del sacerdote que la visitaba, exhortándola a hacer el sacrificio de su vida, y ella con voz enérgica respondió: “con todo mi corazón”. El 3 de agosto comienza sus momentos de agonía, pero con gran paz y terminada de recitar las oraciones de los agonizantes y seguida por las letanías del Sagrado Corazón, un último y dulce suspiro indica que su vida ha terminado
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